La ciencia de los imanes

biomagnetismoEl biomagnetismo es el magnetismo generado por los seres vivos y también se ha usado este término para referirse al estudio de los efectos de los campos magnéticos de la Tierra sobre la vida. Desde el descubrimiento de éste, el ser humano ha intentado aplicarlo con fines terapéuticos y, en muchos casos, el uso de imanes ha sido exitoso para tratar y aminorar las dolencias de numerosas enfermedades.

El Biomagnetismo es una terapia complementaria desarrollada por el doctor mexicano Isaac Goiz Durán, que a través de magnetos busca el equilibrio del Ph en el organismo.

Previo al contundente avance del Biomagnetismo del doctor Goiz, desde la antigüedad hasta hoy, se desarrolló progresivamente el sistema curativo denominado Magnetoterapia que ya había percibido ciertos efectos sedantes y desinflamatorias del polo norte del imán; o bien, estimulantes y aceleradores del crecimiento de las células del polo sur.

En la década de los setenta el doctor Richard Broeringmeyer de Kentucky, Estados Unidos, descubrió que el uso de imanes podía potenciar de forma más eficiente el método de diagnóstico a través del principio de “respuesta muscular inteligente”, el  cual fue descubierto por el doctor George Goodheart en la década de los sesenta.

A partir de 1988 el doctor Goiz comenzó a desarrollar sus investigaciones con campos magnéticos en la salud, impulsado por los trabajos previos del Richard Broeringmeyer, para llegar posteriormente a sobresalientes descubrimientos que lo llevaron a estructurar el Biomagnetismo como una terapia simple y eficiente, que marcó un salto cuántico en la terapéutica magnética.

El doctor Goiz también utilizó como sistema de diagnóstico el principio de la respuesta muscular inteligente, pero en su caso utilizó un notable fenómeno energético de recogimiento de la pierna derecha del paciente para detectar los puntos donde había desequilibrios en el organismo.

Después de muchos ensayos e investigación, logró descubrir el genial concepto del “par biomagnético”, que sienta las bases para vislumbrar radicales cambios en la futura medicina.

El par biomagnético

Este concepto se puede graficar como la existencia en el cuerpo de puntos específicos que van hermanados y presentan polaridades magnéticas contrarias, norte y sur como en un imán común. Al igual que en el caso de los puntos de acupuntura, la ubicación de estos pares biomagnéticos han sido definidos por el doctor Goiz en un mapa del cuerpo.

Con el transcurso del tiempo se fueron descubriendo nuevos pares hasta llegar hoy a una cifra cercana a los 250 pares.

Cuando estos pares se desequilibran, en el polo sur de ellos se concentran focos de determinados virus (ya identificados por sus nombres) en un ambiente de Ph ligeramente más ácido; mientras que en el polo norte se ubican ciertas bacterias también previamente identificadas, pero en un medio de Ph algo más alcalino que en el resto de los tejidos.

Goiz logró determinar además que entre ambos focos de virus y bacterias se establece una comunicación a distancia, en forma de ondas electromagnéticas, en lo que se conoce como bioresonancia magnética, lo que permite la retroalimentación energética entre dichos microorganismos, los que se potencian en su virulencia y capacidad de resistencia frente a los anticuerpos del sistema inmune.

Cuando a través del test descrito, se identifican los pares biomagnéticos desequilibrados e infectados, sobre los puntos correspondientes de éstos, se colocan imanes redondos, de la misma polaridad y de una fuerza superior a los 1000 gauss. Ello, produce una interrupción de la retroalimentación energética y, simultáneamente, se tiende a corregir el Ph alterado. Esto redunda en el exterminio de los mencionados microorganismos que pierden su sustento energético.

El tiempo de colocación de los imanes es de alrededor de 20 minutos. Para conseguir los mejores resultados se recomienda una secuencia de al menos tres sesiones, separadas de una semana entre una y otra.

El biomagnetismo médico, por ser un procedimiento de orden físico y natural así como externo, no produce efectos colaterales indeseables.

Hay que destacar que este tratamiento biomagnético extermina con gran efectividad especialmente a los virus, los que son de muy difícil manejo de parte de la medicina convencional. Por su pequeñísimo tamaño y rapidez de reproducción, el virus no soporta el impacto magnético que altera su ADN y produce un verdadero cortocircuito en su estructura electromagnética. Al liberarse de estos indeseables huéspedes el paciente experimenta substanciales mejorías.

Si consideramos que los virus están presentes en la gran mayoría de las enfermedades, algunas de ellas consideradas como incurables, entonces podemos imaginar los alcances extraordinarios que este método tiene para la salud humana.

A la fecha se han estudiado, diagnosticado y atendido con este procedimiento, durante doce años aproximadamente a unos 60.000 pacientes, llegando a conclusiones muy importantes.

Mayores alcances

La constante investigación del doctor Goiz desde la perspectiva del Biomagnetismo, lo llevó a interesantes e importantes descubrimientos en variadas dolencias de difícil tratamiento como cáncer, SIDA, esclerosis múltiple, fibromialgia, diabetes, hepatitis, leucemia, reumatismo, artritis, pancreatitis, hipertensión, epilepsia, psoriasis, herpes, Alzheimer, lupus, glaucoma, alergias, cardiopatías, y diversas enfermedades virales.

El Biomagnetismo no es la panacea para curarlo todo, sin embargo, el porcentaje de alivio y mejoría que los pacientes experimentan es suficientemente notable como para justificar su empleo, idealmente en conjunción con otras terapias que tratando el área emocional, ayuden a equilibrar el sistema inmunológico.

Es bien sabido que los organismos superiores pueden ser portadores asintomáticos de microorganismos patógenos, aparentemente en las mucosas de los sistemas respiratorio y digestivo. En realidad lo hacen en los pares biomagnéticos y por ello, el biomagnetismo médico es también un procedimiento preventivo de la salud, al detectar oportunamente la patología, aún antes de su manifestación clínica.

El primer par biomagnético, descubierto en 1988 por el doctor Goiz, fue el del síndrome de inmunodeficiencia humana (SIDA), que se genera en el timo y el recto desde las primeras horas en que se instala el virus, produciendo en el enfermo dos fenómenos simultáneos: inmunodeficiencia y seropositividad. Este conocimiento le ha permitido a este científico la loable hazaña de revertir esta enfermedad en miles de casos debidamente registrados y comprobables.

En los años posteriores, Goiz se dedicó a investigar la relación de este conocimiento con la etiología del cáncer. Este extenso trabajo quedó plasmado en su libro “El fenómeno tumoral” que fue recientemente publicado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Loja en Ecuador. En esta obra básicamente se plantea que en el origen del crecimiento caótico de las células cancerígenas, también está presente la influencia de determinados virus, bacterias, hongos y parásitos que según sea el tipo de cáncer, se combinan de distintas formas para agredir y finalmente desquiciar el orden genético del núcleo de las células y provocar la multiplicación descontrolada de ellas.

En la familia de enfermedades afines que constituyen los distintos tipos de reumatismo, artritis o artrosis, los mencionados deshechos liberados por diversos microorganismos, atacan la membrana sinovial que cubre el cartílago de las articulaciones, produciendo inflamación y luego degeneración que con el tiempo puede llevar a graves deformaciones.

Al eliminar con biomagnetismo los mencionados microbios se puede producir notorios alivios del dolor y la inflamación y, con el tiempo, una reparación de los tejidos dañados.

Se puede presumir también el mismo dañino efecto -directo o a distancia- de diversos microorganismos, en otras enfermedades que son de difícil tratamiento para la medicina oficial, como son algunos tipos de Parkinson, Alzheimer, esclerosis múltiple, fibromialgia, psoriasis, entre otras, especialmente causados por virus fármaco-resistentes, a los cuales se pueden añadir en su efecto nocivo, otras sustancias tóxicas como metales pesados -mercurio de las amalgamas, plomo, aluminio, etc-. También algunos preservantes, colorantes, drogas, pesticidas y otras sustancias presentes en los alimentos industrializados, las cuales no alcanzan a ser eliminados por algunos organismos ya cansados y deteriorados por los años.

No se trata sólo de sanar; sino también de prevenir. Quienes practican el biomagnetismo aseguran que las emociones cotidianas, muchas veces, debilitan el campo electromagnético que rodea al cuerpo, lo cual le impide ejercer su acción de barrera protectora contra los agentes externos. De esta forma, los imanes ayudarían a retomar el equilibrio perdido.

La única contraindicación en su uso es para personas que usan marcapasos. Pero se puede realizar sin problemas en embarazadas, ancianos y niños.

Visita en Chile

Del 17 al 21 de Agosto 2007 el doctor Isaac Goiz vendrá a Chile a dictar un nuevo curso para formar terapeutas de Biomagnetismo, con la coordinación del Centro Ohani de Terapias Alternativas.

 
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