En la década del 60 el problema fue la desnutrición infantil; hoy, es la obesidad, además de los problemas cardiovasculares, el colesterol alto, la hipertensión, entre muchos otros males. Sin bien es cierto, todas las épocas se han caracterizado por ciertas enfermedades, las afecciones actuales son principalmente provocadas por el tipo de alimentación, la falta de actividad física y el medio ambiente contaminado.
Dentro de este ámbito, es fundamental que el consumidor adquiera alimentos sanos y para ello es determinante que comprenda los códigos que establecen los rotulados de alimentos en Chile.
El etiquetado nutricional de los productos ayuda al consumidor a seleccionar qué alimentos debe consumir para prevenir ciertos males relacionados con el tipo de dieta.
Cuando vayas al supermercado, lo primero que debes hacer es verificar la fecha de elaboración y el vencimiento de todo lo que pongas en el carro. Luego, tienes que identificar los ingredientes y aditivos; y por último, hacer hincapié en las características nutricionales de los productos que estás comprando. Los componentes aparecen de mayor a menor según la cantidad presente en cada alimento. Vamos por parte.
Los aditivos
Los aditivos alimentarios son sustancias, naturales o sintéticas, que se añaden a los alimentos para lograr ciertos beneficios industriales que no tienen nada que ver con su valor nutritivo. El objetivo es modificar sus características, aportar a las técnicas de elaboración o conservación y mejorar su aspecto. Además, existen fines comerciales y tecnológicos.
Los aditivos se nombran en las etiquetas de mayor a menor, con sus nombres específicos. Conoce los más usados para que los identifiques al momento de hacer las compras.
Acentuantes del sabor: realzan el sabor de los alimentos. Los identificarás con nombres como glutamato monosódico (ácido glutámico), guanilatos de calcio, potasio y sodio (ácido guanílico), etilmaltol, inosinatos de calcio, potasio y sodio (ácido inosínico), maltol. Están presentes en sopas deshidratadas, caldos concentrados, aderezos, entre otros.
Preservantes o conservantes químicos: su tarea es inhibir, retardar o detener los procesos que deterioran los alimentos. Es común encontrarse con compuestos tales como ácido benzoico, ácido propiórico, ácido sórbico, nitritos, nitratos, sorbatos, sulfitos, dióxido de azufre, bisulfito de sodio y potasio. Éstos se encuentran en mayonesas, salsas, quesos, cecinas, embutidos, mermeladas, vinos, frutas y hortalizas deshidratadas.
Antioxidantes: mantienen en buenas condiciones los alimentos evitando que se enrancien las grasas. Sus denominaciones son ácido L- ascórbico y su sal sódica, Ter - butilhidroquinona (TBHQ), Butil – hidroxianisol (BHA), Butil – hidroxitolueno (BHT), tocoferol (vitamina E), galatos de dodecilo, propilo, actilo, palmitato de ascorbilo. Están presentes en galletas, aceites, cereales, aderezos para ensaladas.
Colorantes naturales y sintéticos: restituyen y/o acrecientan el color de los alimentos. Los colorantes naturales son caramelo, curcumina, annata, carotenos, cantexantina, clorofila, astaxantina, betaína. Los sintéticos son amarillo crepúsculo, azul brillante, tartrazina, amarillo de quinoleína, indigotina, azarrubina. Los contienen las bebidas, refrescos, productos de panificación, pastelería, yogurt, flanes, helados, dulces.
El amarillo crepúsculo y la tartrazina se deben destacar, pues tienen riesgo de producir cuadros alérgicos en personas sensibles y en niños.
Edulcorantes no nutritivos o sintéticos: dan el sabor dulce y no aportan calorías. Son la sacarina, ciclamato, aspartamo, acesulfamo de potasio, sucralosa. Se encuentran en los jugos en polvo, bebidas, productos de pastelería, gomas de mascar, jaleas, lácteos, productos bajos en calorías, edulcorantes de mesa.
Emulsionantes: son los que otorgan una mejor textura y permiten obtener un producto más homogéneo. Además de prevenir la deshidratación y la migración de las grasas a la superficie. Emulsionantes son la lecitina y sus derivados, mono y diglicéridos de ácidos grasos, fosfatos de sodio, potasio y calcio, esteres de ácidos grasos, abietato de glicerilo. Están en cremas batidas, chocolates, embutidos, helados, margarinas, postres, mayonesas.
Espesantes: son los que dan consistencia y textura al producto. Algunos espesantes son el agar, pectinas, almidones, gelatina, carragenina, goma guar, goma arábiga, goma xanthana, alginatos, y están contenidos en mermeladas, leches saborizadas, jugos, sopas, helados, queques, licores y bebidas no alcohólicas, flanes, jaleas instantáneas.
Etiquetado nutricional
Todos los productos elaborados cuentan con su debida etiqueta donde se declara el contenido nutricional y otros destacados que vale la pena conocer.
1.- Declaración de nutrientes: es la información sobre el aporte de energía, proteínas, hidratos de carbono, grasa, vitaminas y minerales.
2.- Propiedad nutricional: son mensajes donde se destaca el contenido de nutrientes, fibra dietética o colesterol de un alimento. Por ejemplo, alto en calcio en la leche.
Propiedad nutricional implícita: son frases que se refieren a ciertos ingredientes que se destacan en la cara principal del envase, que indican implícitamente el contenido de nutrientes presentes o ausentes con cierta relevancia para la salud. Por ejemplo: “Hecho con salvado de avena”, ello implica que tiene un buen contenido de fibra.
Propiedad alimentaria: son mensajes que contribuyen a que el consumidor pueda elegir el alimento con una información más acabada. Por ejemplo: Galletas de chuño, “no contiene harina de trigo”.
3.- Propiedad saludable: son mensajes que relacionan los alimentos con el estado de salud de las personas.
Los mensajes o propiedades nutricionales antes mencionadas sólo están permitidos en aquellos alimentos que cumplen con los requisitos para los descriptores, que son términos que se utilizan para destacar las propiedades nutricionales. Éstos son: libre, reducido, liviano, buena fuente, alto, fortificado, los cuales se pueden referir a las calorías, sodio, azúcar, grasa total, grasas saturadas, colesterol, entre otros.
En el caso de las calorías, por ejemplo, un producto “reducido” en éstas sería un 25% menos del aporte de calorías del alimento habitual. “Liviano” quiere decir que se ha disminuido en un 33% en alimentos con menos del 50% de calorías grasas; o bien, en un 50% en alimentos con más del 50% de calorías grasas. “Bajo en calorías” sería que una porción de alimento aporta un máximo de 40 calorías. “Libre” significa que una porción aporta menos de cinco calorías.
Con respecto al azúcar, la etiqueta puede decir “reducido”, que implica un 25% menos de azúcar que el alimento habitual; o “libre”, que se refiere a que una porción del alimento aporta menos de 0,5 gramos de azúcar.
“Buena fuente” de algún nutriente o fibra dietética es cuando, sin modificación, una porción de alimento contiene entre el 10 y el 19 por ciento de la Dosis Diaria Recomendada (DDR) para el nutriente o fibra dietética.
“Alto en algún nutriente o fibra” quiere decir que, sin modificación, el alimento contiene 20% o más de la Dosis Diaria Recomendada para el nutriente o fibra. “Fortificado” es cuando a una porción del alimento se le agrega un 10% o más de las Dosis Diaria.
Consejos saludables
Como ya se mencionó, una alimentación saludable y una actividad física sostenida te ayudarán a prevenir un sinnúmero de afecciones como la obesidad, las enfermedades del corazón, cáncer, osteoporosis y otras.
Por ello, a la luz de los etiquetados nutricionales es recomendable que siempre te inclines por lo más natural, es decir, los productos que contengan menor cantidad de aditivos. En tanto, tiende a preferir los alimentos que sean “bajos”, “livianos” o “reducidos” en grasas, calorías, sodio y colesterol, al igual que los que sean alimentos: “buena fuente”, “altos” o “fortificados” en calcio, hierro, ácido fólico o fibra dietética.
La información nutricional dependerá de cada alimento. Los fideos, por ejemplo, presentan un formato básico, donde la porción que aparece en la etiqueta es la cantidad del alimento que generalmente es consumida por una persona en una oportunidad. También identifica el contenido de energía y nutrientes del alimento en la cantidad que se consume por vez.
Existen otros formatos de etiqueta, como de grasas, en el caso de las latas de atún o de hidratos de carbono en las galletas de soda.
Acostúmbrate a leer cada etiqueta y siempre fíjate en el contenido de energía (calorías) y nutrientes de una porción. Con el apoyo del etiquetado nutricional podrás mantener controlada tu alimentación.
Fuente: Manual sobre Etiquetado Nutricional de los Alimentos para el Consumidor, www.inta.cl