Michay, Queule y Pingo-Pingo

michayTexto y fotografías: Michail Belov

Michay (Berberis sp.)

Existe un conjunto de plantas comestibles que crece en casi toda la extensión de Chile, desde la costa hasta las altas cumbres de la cordillera sobre los 3.000

metros de altura, y desde el desierto de Atacama hasta la pampa patagónica. Este es el michay o calafate.

Esta familia está conformada por casi 20 especies. Son fáciles de reconocer, ya que las plantas se protegen mediante espinas tripartidas o palmadas, sus flores son de color amarillo, a veces con un tono anaranjado, con muchos tépalos agrupados en forma de una roseta. Las hojas son duras al tacto y la mayoría de las especies presenta espinas.

Cuando están en fructificación (noviembre a marzo), tienen bayas de color azul oscuro que miden de seis a ocho milímetros de diámetro y que manchan con facilidad las manos de color morado. Contienen unas semillas relativamente grandes.

Todas las especies son comestibles, pero algunas son de mejor sabor, ya que presentan menos pepas en su pulpa. En este sentido, Berberis darwinii, que crece en los bosques del sur y Berberis montana, que se desarrolla en las montañas desde la Quinta hasta la Décima región, dan origen a bayas de excelente sabor.

Una especie se destaca particularmente, Berberis empetrifolia, ya que es muy abundante en la alta cordillera (se la puede ver, por ejemplo, a las orillas del Embalse el Yeso y casi en todos los demás lugares en alturas de 2.200 a 2.700 metros cerca de Santiago y de 1.500 a 1.800 metros en la Séptima y Octava región). Sus bayas son muy sabrosas.

Tiene hojas en forma de agujas cortas, muy punzantes, las que junto con las espinas, hacen que atravesar los matorrales de este michay sea casi imposible.

Las espinas de michay son un problema a la hora de cosechar los frutos. Si la idea es sólo probar el sabor, se pueden sacar las bayas con cuidado. Sin embargo, si se quiere recolectar lo suficiente para preparar una mermelada o carne al jugo de berberis, hay que pensar en una forma más fácil de recolección, ya que de otra forma las espinas podrían dejar un muy mal recuerdo. Una buena técnica para que la recolección sea más rápida y cómoda, es disponer las ramas cargadas de frutos sobre un balde y luego golpearlas con una botella plástica vacía. De esta forma, los frutos maduros se desprenden fácilmente.

queuleQueule (Gomortega keule)

Explorando los cerros costeros de la Séptima y Octava regiones, en las quebradas húmedas se puede encontrar esporádicamente un árbol muy extraño. Lo primero que se distingue es un tronco gris con una corteza casi lisa, que presenta pequeñas grietas y puntitos rememorando la piel de algún animal mítico o dinosaurio.

Luego, al inspeccionar el suelo alrededor, lo más probable, es encontrar carozos partidos y, si es la época de verano – otoño, frutos amarillos. Después, al alzar la vista bien arriba, se divisan las hojas lisas, de color verde-claro, lanceoladas y, si es posible alcanzarlas, se puede disfrutar su exquisito aroma.

El Queule es uno de los árboles en peligro de extinción en Chile, ya que las plantaciones de pino y eucalipto lo están desplazando a los rincones más escondidos del territorio. De hecho, se estima que hay menos de 250 árboles adultos en todo el país y, como es endémico de esta región, no crece en estado silvestre en ningún otro lugar del planeta.

En tiempos pasados, este árbol era bastante más común y conocido por los lugareños que cada año salían a recolectar sus frutos para hacer mermelada. La mermelada de Queule se destaca por ser muy aromática y sus frutos resguardan una consistencia dura y palpable.

pingo pingoPingo-pingo (Ephedra chilensis)

Esta planta tiene una distribución muy amplia desde la costa hasta la alta montaña, la cual es muy fácil de reconocer en zonas de alta montaña donde puede llegar a ser dominante.

Es un arbusto bajo, de menos de un metro, con ramas delgadas que crecen hacia arriba y que no tiene hojas visibles. Las hojas son parecidas a escamas que envuelven la rama y le dan una apariencia segmentada. Puede ser algo difícil de reconocer cuando no tiene frutos.

Pero cuando llega el momento de la cosecha, este arbusto se cubre de frutos blancos o rosados e inconfundibles, ya que sus secciones carnosas rodean la semilla, dejándola casi completamente encerrada. Son muy dulces.

El pingo-pingo es ideal para preparar mermelada. Se recolectan los frutos (no es necesario sacar las semillas), se le agrega azúcar (por cada kilo de frutos, 700 gramos de azúcar), se deja en reposo durante un día y luego se hierve durante una hora a fuego lento. La mermelada es un deleite que combina la dulzura y el aroma natural del fruto con el sabor a nueces de las semillas.

Esta mermelada contiene efedrina, componente que se usa para bajar de peso y está muy cuestionado en Estados Unidos. Por lo mismo, se recomienda su consumo con moderación y frente a cualquier duda es mejor consultar con un médico.

*Especialista en plantas nativas chilenas.
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesitas activar JavaScript para poder verla , www.chileflora.com, Fono: 071-1971218.
 
Anuncio
Anuncio
Anuncio
Anuncio
Anuncio
Anuncio
Anuncio
©2009 | Revista Vida Online.
Potenciado por : SEIN Consultores