Enfermedades respiratorias: Yareta y Radal

yaretaTexto y fotografías: Michail Belov

Se aproxima un invierno seco que, seguramente, va a potenciar la contaminación ambiental, condiciones que favorecen la presencia de asma, bronquitis, influenza y los resfríos comunes.

 

Yareta (Azorella compacta)

La puna del Norte Grande nos brinda una planta verdaderamente extraordinaria: la yareta (Azorella compacta). Todas las partes de esta planta tienen propiedades medicinales, pero lo más apreciado es su resina (savia), llamada también lágrima de la yareta.

El espectro de la acción curativa de esta planta es muy amplio y abarca asma, bronquitis, pero también diabetes y enfermedades renales. Estudios recientes indican que tiene eficacia contra la enfermedad de Chagas y la tuberculosis.

Aplicada externamente en forma de parches de la resina, se usa para aliviar dolores de huesos e hinchazones. Por su versatilidad los aymara le atribuyen también poderes sobrenaturales y la usan como sahumerio.

Para enfermedades respiratorias la parte recomendada es la raíz, que se toma en forma de mate o infusión.

Reconocer esta especie es muy fácil, ya que las plantitas individuales, que no sobrepasan los dos centímetros de altura, forman cojines grandes, hasta varios metros de extensión, duros y muy densas a alturas cercanas a 4.000 metros en el norte.

Desgraciadamente, por su vasta extracción en los siglos pasados para leña –lamentable destino de muchas plantas nativas - esta especie llegó al borde de extinción. En la actualidad está protegida y se recupera muy lentamente. Para formar una champa pequeña puede demorarse más de cien años. En las zonas centrales crecen otras especies de yaretas que también tienen propiedades curativas.

radalRadal (Lomatia hirsuta)

Además de la yareta hay otra planta de la zona central y sur que también es muy eficaz en caso de enfermedades respiratorias: el radal (Lomatia hirsuta). Este es un árbol de altura relativamente baja y muy común desde la IV hasta la X Región. Es fácil de reconocer por sus hojas ovaladas, que son unas de las más grandes de los árboles nativos, midiendo hasta 15 centímetros de largo por ocho de ancho, de bordes aserrados y rígidos al tacto, dispuestas en forma alternada sobre la rama.

Se ha sugerido que esta planta posee compuestos naftoquinónicos que tienen un efecto antibacteriano y antifúngico. Además, se ha comprobado que también presenta una acción antiinflamatoria.

Para el tratamiento de enfermedades respiratorias conviene usar solamente las hojas, ya que la corteza, además de descongestionar, puede tener un efecto purgativo. Se prepara una infusión con unas diez cucharaditas de hojas secas por litro de agua hervida para tomarla durante el día. La otra opción es preparar una tintura con 20 gramos de hojas secas en un cuarto de litro de aguardiente. Se deja reposar durante diez días y luego se cuela. La dosis diaria es de unas 100 gotas o 4 ml, repartidos durante el día. Para mejorar el sabor se puede endulzar con azúcar. Estas preparaciones son antitusivas y antiasmáticas.

*Especialista en plantas nativas chilenas.
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesitas activar JavaScript para poder verla , www.chileflora.com, Fono: 071-1971218.
 
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