Nuevas ideas se han planteado desde que la física cuántica definió que existía un campo del pensamiento donde nosotros podíamos acceder al poder de la creación y a transformar nuestra vida. Sin embargo, es fácil dudar de ello al constatar que después del movimiento hippie, los conceptos de paz y amor quedaron en nada. Lo mismo ocurrió con los planteamientos new age, como la conciencia, el amor cósmico y otras ideas que también se diluyeron en medio del mundanal ruido.
Por Mariann Dávila Coggiola*
A ratos, le pido mucho a la humanidad, insisto y protesto por la falta de ética, tanto en el trabajo como en las relaciones interpersonales. A veces también me sobrepasa la violencia y la capacidad del hombre de destruir la vida natural o humana. Es cosa de ver la película El laberinto del Fauno para preguntarse si el Homo Sapiens es nuestro ancestro o algo mucho más rudimentario. ¿Por qué nuestra vida se define como un repetir de acontecimientos? Tenemos hábitos básicos: bañarnos, comer y lavarnos los dientes. Ello ocurre, simplemente, porque nos falta compromiso, pues hay una proyección en la falta de ética y de responsabilidad en cuanto a sí mismo, por lo tanto, repetimos el patrón con los hijos, o peor aún, los obligamos a ser lo que nosotros no fuimos o no nos atrevemos a ser. Podemos leer libros, ver películas, repetir mantras, rezar y promover la alimentación sana, pero hay algo que el hombre hasta hoy ha eludido: el compromiso. El compromiso de ser quien verdaderamente es: un milagro de la creación, y el deber de ser coherente y ecológico en cuanto a todo lo que lo rodea. Algunos movimientos espirituales son simplemente sistemas y respuestas que ayudan a reinsertarse en alguna parte, ya que si te sientes diferente, entonces hay que buscar otras personas iguales para evitar sentirse solo en el mundo. Sin embargo, muchos grupos no facilitan la toma de conciencia de quién quieres ser, dónde está tu resonancia y lograr un orden real. Una y otra vez los maestros reales de cualquier camino te dirán: comprométete, se tú, vive en coherencia, no te mientas más. Si deseas dejar de sufrir, este es el camino real, simplemente comprometerte en seguir siendo real, consciente, diáfano, transparente, sano y en equilibrio. La idea es ser valiente y definirte desde el amor: ¡soy un ser espiritual en un cuerpo humano! Cuando muero, no hay medicina que me devuelva a la vida, porque pertenezco a lo sutil, ¡a lo celestial! He trabajado y lo sigo haciendo en promover estas nuevas formas de pensamiento que sí han cambiado radicalmente mi vida y he podido disfrutar del amor del Universo y de la luz del sol, desde mi ventana. Al percibir este mundo en cualquier lugar veo lo mismo: una naturaleza con su belleza en su máxima expresión, que no pierde la magnificencia a pesar de la contaminación y de la deforestación. Ahí está la fuerza vital: en las montañas, las nubes, las aves, los niños…el mundo siempre tiene la posibilidad de ser bello. El Universo siempre está listo para que seamos felices, siempre hay un rayo de sol que ilumina nuestra conciencia, pero sin compromiso real, nada se integra. La felicidad y la paz en el corazón será para quienes se comprometan de verdad. ¡Cuídate, que no te atrape la “falsa evolución”! *Coordinadora generalII Foro Mundial de Medicina Integrativa, Educación y Desarrollo Humano, Chile 2008. Cel.: (09) 9 333 0051
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