Terapia Fotodinámica en Chile
Consiste en una solución que se aplica sobre la piel y luego se expone al paciente a una luz especial, lo cual destruye tejidos dañados. Puede tratar desde tumores hasta acné.




 
El mundo está preocupado por las consecuencias del sol en el ser humano. Cada año miles de personas mueren a causa del cáncer a la piel y son muchas las que están en la antesala de este mal.

Sin embargo, un tratamiento de gran efectividad -resultado de 20 años de investigaciones- se está utilizando con mucho éxito en Estados Unidos y Europa. Se trata de la Terapia Fotodinámica (TFD), que llegó también a nuestro país -inicialmente para tratar el cáncer a la piel- y que en la actualidad varios especialistas están utilizando además para tratar distintas afecciones a la piel.

La TFD está basada en la fotooxidación de materiales biológicos que involucra la administración tópica de un compuesto fotosensibilizante en determinadas células o tejidos tumorales, seguida de la irradiación sobre la lesión con una luz visible (en presencia de oxígeno), adecuada en longitud y en dosis suficiente. La combinación de estos dos elementos, que individualmente no son tóxicos, es responsable de la destrucción selectiva del tejido. Es decir, las células expuestas a la luz -que genera calor, lo que hace que el medicamento fotosensibilizante penetre en la piel- resultan destruidas con lo que el paciente se recupera totalmente.

De esta manera la TFD es ideal para el tratamiento de lesiones cutáneas, puesto que la accesibilidad de la piel hace que las técnicas de iluminación sean relativamente sencillas y otorga excelentes resultados cosméticos, comparados con la cirugía o la crioterapia en patología oncológica.
 
Desde tumores hasta acné

El doctor Ariel Hasson, dermatólogo y académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien está trabajando con esta terapia desde el año 2005, explica que la TFD está indicada para el tratamiento de lesiones cutáneas cancerígenas que no sean melanoma. “Es una modalidad terapéutica eficaz y segura, con muy buena tolerancia que está siendo utilizada especialmente para el tratamiento de queratosis actínicas (lesiones precancerígenas), carcinomas basocelulares  superficiales y nodulares, y en carcinomas in situ superficiales o enfermedad de Bowen”.

El médico añade que la TFD además está siendo utilizada para el tratamiento de acné, rejuvenecimiento cutáneo, verrugas y rosácea. “Nosotros tenemos una amplia experiencia de TFD en pacientes con piel muy dañada y múltiples queratosis actínicas, así como en el uso de TFD en pacientes inmuno-suprimidos o trasplantados, los cuales son más propensos a presentar lesiones cancerígenas”.

Asimismo, se han obtenido resultados prometedores en patología inflamatoria como Morfea o la Sarcoidosis, y también mejora la pigmentación de la piel y el acné gracias a la TFD.
 
Fotosensibilizante y luz

La TDF aún no es suficientemente conocida en nuestro país. Sin embargo, después de apreciar sus bondades varios dermatólogos decidieron capacitarse y adquirir las luces adecuadas para el tratamiento, con el fin de dar una solución rápida y altamente efectiva a sus pacientes con  los problemas a la piel para los que la terapia está indicada.

El doctor Hasson señala que la TFD entró oficialmente a la Corporación Nacional del Cáncer (Conac) en 2007. Explica que la ventaja fundamental de la TFD es que constituye un tratamiento eficaz y fácil de realizar. “Además, posee excelente tolerancia y actúa en forma selectiva destruyendo el tejido tumoral  o el objetivo deseado, prácticamente sin dejar huellas, y los resultados se aprecian a las dos semanas. En algunos casos puede ser necesario una segunda  o tercera aplicación”.

Se trata de un tratamiento sencillo en que el médico aplica en la zona afectada un fotosensibilizante, con una especie de lápiz de plástico que tiene una punta de algodón. Este envase contiene dos ampollas de vidrio: una tiene polvo seco y la otra una solución. Ambas se rompen previamente y se mezclan para ser aplicadas.

Una vez que el médico aplica el producto en la piel del paciente y lo expone a la luz, puede apreciar claramente dónde hay lesiones premalignas, pues éstas se destacan a simple vista.
 
Mecanismo de acción de la TFD

Simplificando al máximo cómo actúa el compuesto fotosensibilizante + la fuente de luz, se puede decir que juntos generan radicales libres de oxígeno, que son los que destruirán los tejidos dañados, es decir selectivamente se eliminan las células más envejecidas,  con pre cáncer o cáncer. Es como tirar misiles dirigidos a ciegas y que saben dónde tienen que actuar.

Cuando el fotosensibilizante se aplica en la piel, se concentra especialmente en las glándulas sebáceas, tejidos precancerígenos o cancerígenos y allí, por varias reacciones, genera Protoporfirina IX la que expuesta a la luz se va a degradar en radicales libres de Oxígeno y éstos son los que destruyen los tejidos dañados  provocando muerte celular, sin afectar el tejido que no tiene la lesión”.

En el caso de las glándulas sebáceas, las destruye y mejora las lesiones causadas por el acné.
 
 
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