 Cerca de 1,5 millones de adultos en nuestro país sufren del Síndrome de Piernas Inquietas, o SPI, un problema neurológico que se caracteriza por una incontrolable necesidad de mover las piernas, situación que es acompañada por un repentino malestar que aumenta al estar en reposo. Esta particular enfermedad, puede incluso imposibilitar a las personas a andar en bus o avión, ir al cine o simplemente recostarse.
El síntoma se hace más evidente al acostarse y en las horas de sueño, afectando gravemente el descanso de las personas y deteriorando su calidad de vida.
La depresión, ansiedad, confusión o lentitud en los procesos cognitivos, por la falta de sueño, pueden ser algunas de las complicaciones que sufren las personas que padecen SPI; puede también interferir con actividades recreativas, debido a la incapacidad de estar quietos en el cine o viajar tramos muy largos.
Para el neurólogo, Marcelo Miranda, “Uno de los principales problemas de este síndrome, es la baja cantidad de diagnóstico que existe, debido al desconocimiento del problema. A gran cantidad de pacientes se le diagnostica otro tipo de enfermedad como depresión o ansiedad, entre muchas otras. Al no recibir un correcto diagnóstico las personas no saben lo que les ocurre; la mala calidad de vida y las molestias se van apoderando de sus vidas”.
El SPI junto a las jaquecas son algunos de los trastornos neurológicos más frecuentes. El Síndrome de Piernas Inquietas afecta entre el 5-10% de la población general adulta.
En Latinoamérica y en Chile hay muy pocos estudios sobre la prevalencia del SPI, uno de ellos se publicó el año 2001 y mostró una prevalencia del 13% en adultos chilenos.
El síndrome puede aparecer en cualquier momento de la vida. En la mayoría de los casos no hay una causa identificable de la enfermedad, pero en algunos pacientes se ha asociado a un déficit de hierro. Así puede presentarse en condiciones fisiológicas como el embarazo y en condiciones medicas como la Insuficiencia renal severa. Se cree que esta vinculado a una alteración en la trasmisión de señales nerviosas mediadas por la dopamina.
Las personas que tienen un miembro de la familia cercano con SPI tienen mayor riesgo de presentar esta enfermedad ya que hay un factor genético que predispone a individuos de un mismo grupo a tener SPI. Tener más de 50 años de edad aumenta la probabilidad de presentar SPI, por el deterioro provocado por la edad y enfermedades relacionadas en la condición física de las personas. En nuestro país hay un escaso conocimiento del SPI, el problema se da incluso en la comunidad médica. Para el doctor Miranda la situación es un problema que provoca que “los pacientes puedan llegar a tener una muy mala calidad de vida, por las desagradables sensaciones de inquietud, cosquilleo, pesadez que imposibilitan un adecuado descanso. Los médicos no están reconociendo bien el síndrome y esto sucede, no sólo en Chile, sino que también en Europa y en Estados Unidos”.
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