La fórmula para regenerar la piel: aceite de emú
aceite de emuDesde hace miles de años, los indígenas australianos han usado este aceite para múltiples propósitos. Hoy, está llamando poderosamente la atención de los científicos y los hallazgos comienzan a dar qué hablar. Sus aplicaciones trascienden el uso en cosmética y lo transforman en una pieza clave en el tratamiento de quemaduras, psoriasis y otras afecciones de la piel.

El emú es un ave corredora originaria de Australia. Sus primos hermanos más cercanos son el ñandú de la Patagonia y el avestruz de Sudáfrica. Todas estas especies forman parte de la familia de las ratities.

Los aborígenes australianos han utilizado desde hace miles de años los productos que se obtienen del emú: las plumas y el cuero para la vestimenta, la carne como alimento y la grasa para proteger y regenerar la piel. Además, su grasa tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas por lo que también la usaban para lesiones y torceduras.

Los indígenas le presentaron el aceite de emú a los primeros colonos europeos que llegaron al continente como una pantalla solar natural y un hidratante para la piel. Los nuevos habitantes adoptaron su uso rápidamente.

En la actualidad, en Australia el emú es el “ave nacional”, por lo que la industria en torno a este animal no está muy desarrollada. Ello, a diferencia del avestruz en Sudáfrica, por ejemplo, donde se producen cueros, carne y plumas que son exportadas a todo el mundo.

En la década del 80 comienza la crianza del emú Estados Unidos y sólo entonces se dan a conocer las propiedades del aceite. Desde esa época hasta hoy, diversas investigaciones han ido comprobando sus beneficios cosméticos y terapéuticos.

El aceite se obtiene de la grasa del animal. El emú la almacena en su cuerpo durante el verano y la utiliza en invierno pues empolla los huevos de la hembra por dos meses sin consumir alimento ni agua. Cuando el ave es procesada para obtener su carne roja, la grasa es refinada hasta obtener aceite.

Es un producto totalmente natural, que pasa por una serie de etapas de refinado, esterilización y desodorización.

La extracción del aceite

En los comienzos de la industria, en Estados Unidos, se utilizaron procesos de extracción húmedos para obtener el aceite a partir de la grasa del ave. Lo que hacían era introducir la grasa en agua hirviendo hasta que ésta se derritiera para luego filtrarla y extraerle el exceso de agua.

El principal problema de este proceso es que el aceite quedaba con mucha humedad y ello hacía que con el tiempo se oxidara y se volviera rancio.

El aceite de emú es un producto que tiene más de un 70 por ciento de ácidos grasos insaturados, por lo tanto, es muy fácil que éste se oxide con el agua, se enrancie y luego provoque alergias en la piel.

En la actualidad, este aceite se conoce en Estados Unidos como “Aceite Grado Crudo”  y se utiliza en jabones o cremas cosméticas en porcentajes muy bajos.

Posteriormente, se desarrolló en el país del norte un proceso de extracción “seco” el cual no utilizaba agua para obtener el aceite de la grasa. Este proceso permitió mayor estabilidad en el tiempo, un nivel de oxidación menor y además hacer del aceite de emú un producto hipoalergénico.

Usos y beneficios

Sus características naturales y similares a los ácidos grasos que constituyen la barrera hidrolipídica cutánea, lo han convertido en un método alternativo y eficaz tanto para fines cosméticos como terapéuticos.

Según estudios cosmetológicos, su composición en ácidos grasos esenciales hacen que el aceite de emú penetre en la piel más rápida y profundamente que cualquier otro tipo de aceite. Esa facilidad lo hace ser un excelente transportador cutáneo para los aceites esenciales y extractos vegetales. Asimismo, su composición lo transforma en un agente relipidizante no comedogénico, es decir, que no bloquea los poros.

Actualmente, existen productos de origen vegetal que contienen ácidos grasos esenciales a los cuales se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y regenerativas de la piel. Sin embargo, la mayoría son comedogénicos, lo que significa que bloquean los poros y pueden producir desde puntos negros hasta acné.

Por otro lado, el aceite de emú estimula células nuevas, lo que permite regenerar todo tipo de pieles. Actúa sobre pieles secas, desgastadas y escamosas, lubricándolas en profundidad y sin contraindicaciones. Su constante aplicación evita el envejecimiento prematuro de las células. Desde el punto de vista cosmetológico, su carácter transcutáneo atenúa prácticamente todo tipo de marcas, como arrugas y estrías.

Por sus propiedades humectantes y regenerativas de la piel el aceite se está utilizando en el tratamiento enfermedades como dermatitis atópica, keratosis pilaris, radiodermatitis, rosácea, psoriasis (coadyuvante) y eczema. Además, se usa en el tratamiento de quemaduras de primer y segundo grado y en injertos de quemaduras de tercer grado. Evita la formación de cicatrices hipertróficas, no genera ardor ni prurito y no tiene olor.

Por otro lado, debido al porcentaje de ácidos oleicos que contiene, el aceite de emú es considerado un efectivo antiinflamatorio. Esto significa que su aplicación reduce el agarrotamiento e inflamaciones en las articulaciones. Las experiencias dan cuenta de un éxito particular en el tratamiento de las zonas que se encuentran más cerca de la piel, como manos, pies, rodillas y codos.

A nivel muscular, sus altos niveles de ácidos linoleicos alivian dolores, así como edemas y golpes. Incluso se recomienda para malestares originados por ejercicio deportivo, calambres, endurecimiento de los músculos, entre otros.

Experiencia en quemaduras

El aceite de emú ya está siendo utilizado en el rubro de la cosmética, sin embargo, la intención de los productores es consolidarse en el área terapéutica. En esa línea, el uso de este aceite se ha ido filtrando en diversos hospitales como una potencial alternativa para tratar específicamente las quemaduras, las cuales son un drama para la persona y es una marca física y espiritual que queda para toda la vida. Por ello, los especialistas no descansan en probar diversas opciones que les permitan ayudar lo más posible en la cicatrización y rehabilitación de las personas quemadas.

Es el caso de la doctora Cecilia Lagniel, cirujano infantil, con subespecialidad en cirugía plástica de quemados, quien lleva 20 años en esta búsqueda y conoció el aceite de forma accidental. “Mi interés es lograr la regeneración total de la piel y en ese camino he usado casi siempre productos naturales, como la rosa mosqueta, baba de caracol, entre otros. Un día, una mamá me preguntó si había escuchado hablar del aceite de emú y si lo podía usar. Yo le dije que no lo conocía, pero que lo usara y volviera la próxima semana. Cuando vi la quemadura de su hijo, después del uso del aceite, el cambio había sido radical”.

La especialista deja claro que el resultado dependerá del tipo de quemadura. “Las superficiales quedan siempre bien. El drama comienza con las de segundo y tercer grado pero con el aceite las secuelas han disminuido considerablemente. Lo mismo pasa con las cicatrices que no tienen ni la sedosidad ni la lubricación normal. El aceite de emú las deja más lubricadas”.

La doctora Lagniel lleva alrededor de dos años y medio utilizando el aceite en sus pacientes en el hospital Calvo Mackenna. No disimula su entusiasmo y asegura que en quemaduras existe un antes y un después del aceite de emú. “Los tratamientos en quemados son lentos, costosos y los niños se aburren y se quejan. Los que han utilizado el aceite se les calma la picazón, el dolor; la cicatriz se blanquea, se aplana y se pone suave. El tratamiento tradicional es más lento que el proceso de cicatrización, a diferencia de los efectos del aceite pues pareciera que éste actúa más rápido que la cicatrización”.

Lamentablemente no cuenta con recursos suficientes para realizar las investigaciones que se requieren para validar este aceite frente a la comunidad científica. Sin embargo, los beneficios indiscutibles del aceite están obligando a los interesados a tomar las medidas necesarias para formalizar su uso.

“No tenemos la plata para hacer una investigación más completa. Lo que hemos hecho ha sido local, tomando biopsias de personas quemadas que dan cuenta de un efecto antiinflamatorio debajo de la piel cuando penetra el aceite y de un aumento en la oxigenación de la zona afectada. No sabemos qué pasa con la parte de la pigmentación, ya que el aceite blanquea la piel. La idea es hacer un estudio más científico y más profundo que permite analizar esto bioquímicamente. Hay un factor X que no está determinado y, al parecer, ése es lo que produce estos tremendos efectos”, dice la doctora.

El aceite bajo estudio

El área de cirugía plástica de quemados del Hospital del Trabajador es un lugar que está muy al tanto del tema pues hace algunos meses, en una de sus reuniones clínicas, salió a colación el uso de aceite de emú en quemados.

En esa oportunidad, participó la doctora Cecilia Lagniel, quien compartió su experiencia con el resto de los médicos presentes. “En esa sesión se habló sobre la cicatrización y alguien mencionó el aceite de emú. Como yo ya llevaba unos dos años usándolo, el doctor José Luis Piñeros me pidió que contara mi experiencia. En ese momento, a mí lo único que me interesaba eran los cambios que estaban ocurriendo en mis pacientes. ¡No tenía idea de qué era un emú, sólo sabía que el aceite era fantástico!”, comenta la especialista.

Después de esa reunión clínica, llegaron a las manos de la doctora algunos análisis químicos del aceite de emú y comenzaron a realizar algunas experiencias más dirigidas, con fotografías, fechas y observaciones. “Empecé a usarlo en cicatrices ya instaladas; después en cicatrices agudas. En el último tiempo, en recién quemados. En las quemaduras ya instaladas, a los tres meses se ven cambios en la superficie y en el color, situación que antes lográbamos en un año o dos de tratamiento”, asegura Lagniel.

Ese intercambio de opiniones y experiencias en el Hospital del Trabajador permitió que se propusiera la realización de un estudio a doble ciego en pacientes quemados.

El doctor José Luis Piñeros, quien trabaja en el servicio de cirugía plástica del Hospital del Trabajador y es presidente de la Sociedad Chilena de Quemaduras comenta que ha tenido la posibilidad de aplicar el aceite de emú en los pacientes pero no en forma rigurosa. Por ello, está muy entusiasmado con la investigación, ya que asegura que es “la única forma de saber si el aceite es realmente efectivo o no. Ojalá que podamos aportar un grano de arena en el tratamiento del quemado y en la cicatrización”.

Con respecto al protocolo aún se está definiendo la parte formal. Habrá que esperar unos dos años para conocer los resultados definitivos. El doctor Piñeros acota que “en medicina hay que tener paciencia y muchas veces por correr se cometen errores. Por ahora, todo es empírico, es decir, alguien comenzó a usar el aceite de emú por otra cosa y vio que la cicatrización mejoraba. Así pasa con todo y por ello se debe tener la corroboración científica”. No obstante, el especialista reconoce que ha usado el aceite de emú y que ha visto en algunas personas una mejoría de las cicatrices y de las quemaduras.

El Hospital del Trabajador tiene gran prestigio en el área de quemados, por ello, lo más probable es que este estudio permitirá validar médicamente en Chile el aceite de emú.

Por su parte, la doctora Lagniel, asistirá al Congreso Latinoamericano de Cirugía Plástica que se realizará en Buenos Aires, Argentina, en marzo de 2006, donde compartirá su experiencia con otros profesionales de la salud. En este último tiempo, se ha dedicado a revisar todos los casos tratados con aceite de emú durante dos años y ya cuenta con más de 200 pacientes registrados.

Si bien hay que esperar el informe de las investigaciones científicas sobre los beneficios terapéuticos de este aceite milenario, no se puede desconocer el camino recorrido por la doctora quien afirma categórica acerca de los resultados: “A mí, como cirujano de quemados, me sobrecogen”.

Principales propiedades

- Hidratante.
- Reduce irritación de la piel causada por enfermedades como eczema, ictiosis y psoriasis.
- Alivia el dolor, debido a su acción analgésica.
- Previene arrugas y estrías.
- Mejora quemaduras.
- Poder antiinflamatorio.
- El aceite puede ser incluido en cremas, champús y gel para uso cosmético.
- Efectivo regenerador y cicatrizante de cortes y heridas.
- Anticomedogénico (actúa sobre piel grasosa y no tapa los poros).
- Reparador de piel post embarazo.
- Actúa contra bacterias y hongos.

Aceite de emú en cápsulas

El aceite no sólo queda reservado al tratamiento de la piel sino que todo el organismo puede aprovechar sus beneficios terapéuticos. Los ácidos grasos esenciales, que también contiene el aceite emú, deben ser incorporados en la dieta y su utilización por parte del cuerpo está asociada a la:

- Disminución del colesterol malo de la sangre y los triglicéridos.
- Disminución o mejora del perfil lipídico.
- Mejoría en la función endotelial.

Además, existen estudios médicos que relacionan el consumo de ácidos grasos esenciales durante el embarazo con:
- El óptimo crecimiento y desarrollo del feto, en especial, de sus funciones cognitivas y de la visión.
- El aumento del tiempo de gestación, lo que contribuye a un mejor peso del bebé.
- La reducción del riesgo de alumbramiento prematuro.
 

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